La sartén de Marta

Imagen de Antonio Ortí

Marta Mengod es una amiga que tras ejercer durante unos años como auditora, decidió cambiar la economía por una cámara fotográfica, cosa de agradecer. Ayer exponía en la galería "Miquel Alzueta" de la calle Séneca de Barcelona, así que me pasé a echar un vistazo. Lo que encontré fue algo así como las cuevas de Altamira en versión contemporánea (fachadas desnudas, fincas derribadas, restos de vida antigua) y también a trogloditas bebiendo vino. De entre todas la fotografías, me llamó la atención una en la que se observaba una escalera roja y otra en la que se veía una sartén y un colador. Según me contó Marta, la primera la tomó en el barrio del Raval y la otra en el Poblenou. Lo curioso del caso es que estos objetos, que sobrevivieron a kilos de explosivos, todavía siguen allí, años después del big bang. En opinión de Marta, cuando se derriba un edificio queda al desnudo la vida privada de la gente que vivía dentro, lo que crea involuntariamente una obra artística colectiva. Así y todo, la pregunta es: ¿por qué no se ha llevado nadie la escalera roja? 

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